Nuestro Thomas A. Walmisley adquirió fama en Cambridge, donde desarrolló una importante labor pedagógica alrededor de la música y renovó el interés por la música catedralicia (la música compuesta para los oficios eclesiásticos). De él escucharemos su Magnificat en Re menor, por el coro de la iglesia de Santo Tomás de Nueva York.
Una pieza muy agradable pero separada del repertorio de música anglicana de Walmisley es su Sonatina nº1 para oboe y piano, que escucharemos con James Turnbull al oboe y Elizabeth Burgess al piano. Aquí para escuchar.
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